THE GIRLFRIEND EXPERIENCE (US) [Magnolia Pictures 2009]

Si bien Steven Soderbergh (“Solaris”, “Traffic”, “Sexo Mentiras y Cintas de video” o “Che, El Argentino”), nos acerca a una historia convencional y sencilla a través de un argumento un tanto triste y pesimista,  no alcanza ser una producción “dramática” en el sentido literal del término, como se nos pretende vender en un principio.

Chelsea, interpretada por la archiconocida pornstar estadounidense Sasha Grey, decide hacer sus pinitos en el mundo de la prostitución (de alto “standing”), y sus contactos son consentidos por su novio Chris, el clásico chico de Gym, poco intuitivo en el romance. Ambos han decidido así afrontar con desahogo el pago de facturas y deudas y prosperar dentro de un sistema económico actual dudosamente estable ambientado en las jornadas pre-electorales Obama/McCain (y, por ende, antes del vertido de crudo en el golfo de México…), aunque a primera vista su situación no se acerca ni lo más mínimo a las penurias o calamidades de la gente de a pie, y ni mucho menos a la vivencias traumáticas que pueda experimentar una prostituta “de calle”.

En THE GIRLFRIEND EXPERIENCE no encontraremos diálogos trascendentales ni mucho menos escenas impactantes u originales, sino cortes de espíritu romántico y emotivo, retratos a modo de documental cliente/servicio Scort sin sexo explicito y más orientado a la “charla” y el erotismo, habitaciones de hotel, autoanálisis de los personajes principales, y el predecible conflicto necesidad afectiva y deber moral. Sin embargo, los personajes a mi modo de ver, son bastante simples, la poca complejidad recae en la figura interpretada por Sasha en cuanto a su mezcla de sensualidad y frialdad, y en el reflejo de la mercantilización del sexo en la burguesía.

Chelsea ha entrado en el negocio, comienza a hacer contactos, realiza actividades de autopromoción, y ofrece desde la visión del director una solución a  la soledad de los hombres solventes. En definitiva se hace un hueco. La repetición conversaciones alternas, aburridas y sin rumbo al inicio del film se me hace pesada, y no es hasta que surge un mínimo de excitación en la misma (los celos y la cuestión interna de Chelsea hacia el amor, el rumbo de su vida personal, sus sentimientos y proyectos…), cuando logramos olvidar los minutos tediosos y su efecto somnoliento.

Los cinco días de Chelsea en Manhattan podrían haber dado para mucho más, y no hay que en engañarse, sin el morbo de la figura de Sasha Grey, el filme hubiera quedado desamparado.


JM.Salas

0 comentarios: